La naturaleza del trance terapéutico

Erickson es ateórico y pragmático en su enfoque.
Su experticia proviene de su experiencia práctica desde lo que funciona, más que de la especulación teórica. Nunca desarrolló una teoría de la hipnosis; sin embargo, de su trabajo se desprende su visión del trance terapéutico:

a) La fenomenología del trance puede entenderse como un estado dirigido internamente, desde los múltiples focos de atención característicos de la conciencia habitual de cada día, se restringen a unas pocas realidades internas. Este foco restringido, permite que ocurran nuevos aprendizajes más intensos y sensitivos, cuando no hay interrupciones de estímulos externos irrelevantes, ni de las limitaciones de los marcos de referencia habituales.

b) Son las motivaciones del/la consultante las que lograrán esa focalización interna y es esa individualidad de cada persona (sus psicodinamismos y motivaciones) que guiarán la inducción de trance y su utilización.

c) El trance es un proceso activo de aprendizajes inconscientes. Los problemas surgen de limitaciones aprendidas en nuestros marcos de referencia habituales. Al debilitarse estos esquemas de sitios comunes, distorsiones e inhibiciones conscientes, la/el consultante puede utilizar su vasta reserva de potenciales de su propia vida experiencial y asociaciones para crear y reestructurarse a sí mismos a un nivel autónomo o inconsciente.

d) El trance terapéutico conceptualizado como vívido ejemplo de la naturaleza fundamental de toda experiencia fenomenológica como aprendizajes dependientes del estado, donde la pericia del/la terapeuta junto a las necesidades de la persona interactúan para producir la discontinuidad entre el estado de trance y el estado habitual.

e) La experiencia subjetiva del trance varía en función de las individualidades personales, historia de vida y el enfoque utilizado para la inducción de trance y su utilización. Un común denominador en la experiencia de trance es que las cosas parecen suceder por si mismas. Nuestra vida mental es un diálogo entre lo que nos pasa y que hacemos con eso. Sensaciones, percepciones, emociones, estados de ánimo, sueños, fantasías y asociaciones están sucediendo siempre a nivel inconsciente y presentándose al umbral de la conciencia. Como aprendemos a responder a estas presentaciones espontáneas determinan en gran parte nuestro sentido de realidad, salud mental y bienestar.

Podemos hacerlo con curiosidad y creatividad o con miedo, evitación y fobia. En la mayoría de las experiencias de trance no solo están estos procesos autónomos que se presentan a la conciencia, también estamos en el papel de observador/a de lo que nos está ocurriendo. Esta cualidad de observador/a de la ideación es particularmente útil en terapia, siempre que no intente controlar y dirigir. En trance, estos procesos autónomos están más libres para funcionar espontáneamente sin las restricciones de los marcos de referencia habituales.