Hablando de psicoterapias y de psicoterapeutas efectivos

Ps. Mario Pacheco
Supervisor Clínico Acreditado
Para el desarrollo de las ideas expuestas en este breve ensayo se ha tomado como modelo a los Metálogos de Bateson, e imaginaremos las conversaciones de una hija curiosa con su padre, un psicólogo que intenta estar al día en la literatura de la investigación contemporánea en psicoterapia.

Hija: Papá, he estado curioseando en la Web, y me he dado cuenta que existen muchos sitios que publicitan distintos métodos [enfoques] para tratar los mismos problemas mentales [psicológicos] que presentan las personas.

Padre: Es que la mente y el comportamiento de las personas son un fenómeno muy complejo, y los distintos autores desarrollan sus propias teorías para explicar esos fenómenos.

Hija: ¡¡Ahhhh!! Como en ese cuento de los sabios ciegos que me contaste el otro día… esos sabios que tocaron a un elefante y lo describieron según la parte del elefante que tocaron.

Padre: Si hija mía, así es.

Hija: ¡¡Pero papá!! Entonces la psicoterapia no es una ciencia de verdad… porque en ese cuento los sabios se imaginaron distintas formas del elefante… y me contaste que hasta se pelearon cuando discutían que su elefante era el elefante de verdad…

Padre: Eso que les ocurrió a esos sabios es algo que ocurre con mucha frecuencia en muchas disciplinas del saber humano… me parece que has olvidado la conversación que tuvimos acerca de lo qué es la ciencia, o mejor dicho el método científico…

Hija: ¡¡Sí, sí me acuerdo!!… Me dijiste que los científicos antiguos buscaban descubrir la verdad, pero que hace tiempo, en el siglo pasado, se dieron cuenta que era muy difícil, sino imposible, conocer la “verdad verdadera”… Entonces, en esos sitios Web los psicólogos están publicitando sus verdades…

Padre: Así es…

Hija: ¡¡Pero papá!! Eso es poco serio, e irresponsable…

Padre: ¿Cómo así hija?

Hija: Porque los psicólogos cobran por la atención que dan a las personas, y en esos sitios se anuncia que su “verdad-método” es infalible… sin embargo no publican estudios que prueban que su método funciona… Además, parece que no devuelven el dinero cuando el “producto” no funciona…

Padre: Una observación muy interesante hija… ¿te parece que conversemos de eso otro día?…

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Hija: Papá, ¿la psicoterapia está emparentada con la religión?

Padre: No hija mía, se desarrolló como una disciplina secular a fines de siglo XIX.

Hija: ¿Estás seguro?

Padre: Sí, aunque quizá estás refiriéndote a la Consejería Pastoral, una variedad de consejería [counseling] psicológica, practicada en Estados Unidos.

Hija: No papá. Hurgueteando en tu biblioteca de PSICOLOGIA encontré dos libros raros, y traduje el nombre de esos libros en el traductor de Google: Escape de Babel, y Más que Milagros. Si los tienes en tu biblioteca, es porque esa historia del Viejo Testamento y los milagros divinos SI tienen que ver con la psicoterapia… aunque no sé cómo se aplica eso en tu caso, ya que sólo en contadas ocasiones vas a la misa católica…

Padre: (Sonriendo) Te explicaré. El libro Escape de Babel no es un tratado de religión y psicoterapia, sino que los autores de ese libro usan esa alegoría bíblica para hablar acerca del panorama de la psicoterapia contemporánea. Como conversamos el otro día, los autores han desarrollado distintas explicaciones acerca de los problemas humanos y las formas de tratarlos… y al igual que los constructores bíblicos de la Torre de Babel, han construido lenguajes muy particulares para hablar de lo mismo, lo cual les dificulta compartir sus puntos de vista o saberes…

Hija: ¡¡Ahhh!!… un diálogo de sordos, por eso es que se pelean cuando conversan…

Padre: Sí hija… pero ése no es el problema principal…

Hija: ¿Y cuál es el ENORME problema, entonces?

Padre: El ENORME problema es que los autores afirman que sus métodos para tratar los problemas humanos son mejores que el método de los demás, y sostienen que su método es el que debe aprenderse y usarse para tratar a todas las personas…

Hija: No te entiendo bien, papá, ¿por qué ése es un problema ENORME?

Padre: Es un problema importante, que debiera recibir atención en los programas de formación [entrenamiento] de psicoterapeutas en las Universidades y en los cursos de postítulo… Los estudios científicos no han encontrado diferencias en la efectividad de los distintos modelos de psicoterapia para tratar los mismos trastornos o problemas psicológicos.

Hija: ¡Déjame ver si te he entendido! Los autores han desarrollado teorías y métodos distintos para tratar los problemas psicológicos… y deben ser MUY distintos, por eso se pelean cuando conversan acerca de los métodos “correctos”… Pero si TODOS esos “modelos” —como dices tú— funcionan, es que todos esos psicólogos están haciendo algo similar, aunque lo nombran de una forma distinta…

Padre: ¡¡Qué conclusión más atinada!! hija…

Hija: ¡Qué complicados son ustedes, los psicólogos! Y el asunto de los Milagros, ¿es que los “psicoterapeutas” fabrican milagros en su consulta?…

Padre: No hija mía… pero ése es otro tema que requiere una larga explicación… ¿podemos dejarlo para otro día?

Hija: Bueno papá…

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Hija: Papá, he estado pensando en la conversación del otro día y creo haber descubierto cómo son los buenos psicoterapeutas [efectivos].

Padre: ¿Qué has descubierto?

Hija: Estudian en un buen curso, donde aprenden muy bien un “modelo”, luego lo aplican una y otra vez, y a medida que ganan experiencia son mejores “psicoterapeutas”… tú sabes… “más sabe el diablo por viejo que por diablo”…

Padre: Tienes razón en parte. Estamos de acuerdo que esos psicoterapeutas necesitan asistir a un buen curso, un curso en el cual no sólo aprendan bien un modelo, sino que aprendan a aplicarlo a distintos tipos de personas…

Hija: ¡Ahhh!… eso de la sastrería psicológica… entallado a la medida [tairoling]… lo vi en uno de tus libros…

Padre: Sí. En ese curso también debieran aprender a usar cuestionarios breves para medir en forma continua los resultados del tratamiento… y usar esos cuestionarios no sólo cuando participan en ese curso, sino que cada vez que atienden a una persona…

Hija: Mmmm… ¿y descontar del precio de cada sesión los laaaargos minutos que demora contestar a esos cuestionarios?

Padre: No hija; esos cuestionarios se responden en muy pocos minutos.

Hija: Vale. ¿Y la experiencia que dan los años?, de seguro eso es súper importante.

Padre: Respecto a la experiencia que dan los años, la investigación muestra que los años de experiencia del terapeuta no predicen los resultados del tratamiento…

Hija: ¡¡Cómo!! Eso es raro, muy raro…

Padre: Creo que este hallazgo puede explicarse del siguiente modo: existe el riesgo que los terapeutas con muchos años de experiencia puedan confiar mucho en su “sabiduría”, y entregar tratamientos estándar que no están entallados a la medida del consultante.

Hija: Tiene sentido… Y ¿cuál es la solución a ese problema? Tú ya tienes bastantes años…

Padre: Se ha comenzado a investigar esto en los últimos años. Los autores denominan “práctica deliberada” a la estrategia que tiene como objetivo mejorar (y mantener) las habilidades terapéuticas que se relacionan con los buenos resultados en psicoterapia.

Hija: Lo de “práctica” lo entiendo… mientras más ejercicios de matemáticas realizo, resuelvo los problemas más rápidamente. Pero, ¿qué significa “deliberada”?

Padre: Te lo explicaré usando tu ejemplo de las habilidades en matemáticas. No se trata de hacer cualquier tipo de ejercicio, sino que practicar ejercicios que puedan ayudarte a mejorar las habilidades que te has dado cuenta que tienes que mejorar (al mirar tu puntaje en las pruebas de matemáticas) o que tu profesora te ha dicho que necesitas mejorar [auto-observación del trabajo terapéutico con consultantes, en video o en audio; análisis de los instrumento de medición usados; este primer paso permite construir una línea base]. Luego, le puedes pedir ayuda a tu profesora para que te indique en qué habilidades ella ve que eres diestra y en cuáles estás débil, y solicitarle ayuda para seleccionar los ejercicios adecuados para ti [obtener retroalimentación de colegas o de supervisores, y asesoría para diseñar un plan de mejoría]. Y por último, practicar—obtener retroalimentación—realizar correcciones y practicar—obtener retroalimentación—realizar correcciones y practicar—obtener retroalimentación, y así sucesivamente…

Hija: Veo que hay que trabajar y transpirar mucho para ser buena en lo que uno quiere…

Padre: Así es… y para llegar a ser (y mantenerse siendo) muy bueno [muy competente] hay que esforzarse mucho más.